Exhalar es soltar

InhalaExhala

Sólo exhalando le damos cabida al aire nuevo. Exhalar es largar,  liberar  y es la metáfora fisiológica del desapego. Cuando uno le dice a un niño que respire profundo, usualmente hace tres cosas: cierra las fosas nasales, hunde el abdomen e inhala. No es común que alguien prefiera exhalar primero, y menos aún abrir las fosas nasales y expandir su abdomen. Y sin embargo, exhalar es una de las herramientas más importantes para el manejo del estrés.

Desde luego debe haber equilibrio entre la inhalación y la exhalación. Pero en las condiciones modernas de estrés generalizado, es importante recalcar la importancia de soltar  el aire, todo y lentamente, y con él las tensiones. La persona estresada usualmente contiene la respiración y lo último que quiere es expirar. Quizás querrá bufar, como un toro en el ruedo, pero no exactamente exhalar de modo largo, completo y cómodo por las narices. Si lo hiciera, notaría de inmediato la diferencia. Las señales que la espiración  manda al cerebro son: “estoy presente” y “aquí todo está bien”.

En la tradición del yoga Satyananda, usualmente enseñamos en varios pasos y de manera gradual el proceso de la respiración abdominal:

El primero es desde luego la conciencia de la respiración natural. Mucha gente jamás se ha detenido a observar cómo la vida las respira. A veces, inclusive, sienten un ahogo cuando se dan cuenta del milagro del cuerpo que respira por sí  solo. Ya el simple hecho de llevar el foco a la respiración, es un gran paso en la toma general de conciencia de sí mismo. Y cuando la respiración se hace consciente, los actos realizados a su amparo, son a su vez más humanos y menos instintivos. Evolución.

El segundo paso es observar y acentuar  la respiración diafragmática en los dos sentidos. Mi propuesta como profesor de yoga es la de comenzar con la exhalación enfática por largo rato, quizás días, para entender el proceso de soltar a todos los niveles. Cuando la exhalación alcanza el nivel mínimo de volumen de aire residual, el reflejo de la inhalación se siente de manera indiscutible, como un émbolo que baja a llenar ese vacío. Proporcionar esa experiencia  ayuda mucho para la siguiente parte de la etapa: incrementar la inhalación y aprender a expandirla poco a poco. En este punto es interesante notar cómo las taras culturales modernas de creer que un abdomen debe ser plano como el de las modelos, no hace bien. La inhalación, en yoga, implica necesariamente redondear y expandir el abdomen sin pudor. Usualmente les recuerdo a mis alumnos y obviamente a mis alumnas, que en realidad están fortaleciendo sus abdominales desde adentro y les prometo que no saldrán de la clase con barriga cervecera.

En cursos de “primeros auxilios” con víctimas del conflicto armado y aquejados de estrés post traumático, he insistido en que ensayen a exhalar de manera consciente, larga y completa cada vez que tengan ansiedad o compulsiones. El resultado ha sido extraordinario.  Esta insistencia cansona en soltar el aire se ha traducido al final de los talleres en agradecimientos por haberles recordado lo que ya sabían: exhalar libera.

Autor: Ignacio Zuleta

(Escrito para la revista francesa Le Journal du Yoga,  edición de marzo 2015.  El texto fue adaptado y editado para esta columna).

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